Hoy queremos homenajear a todas las Mujeres que lucharon por la igualdad de género, y que lograron hitos que parecían inalcanzables en su época, para allanarnos el terreno a todas las que vinimos detrás. A todas esas Mujeres que trabajaron arduamente para lograr la igualdad de oportunidades y derechos en todos los aspectos de la vida, y que han inspirado a las generaciones posteriores para continuar su lucha por la igualdad y la justicia.

Hoy queremos poner en valor el esfuerzo de todas las que, de manera anónima, conscientes o no, aportaron su pequeño grano de arena a la lucha por la igualdad.
Hoy nos hablan cuatro mujeres adelantadas a su tiempo, cuatro hermanas que rompieron moldes en una época en la que el papel de la mujer estaba relegado a las tareas de la casa, a cuidar de los hijos y a callar. Esas mujeres que comenzaron a emanciparse y que tuvieron que hacer malabares con sus vidas para intentar cumplir sus sueños, con un pie atado a su rol de amas de casa.

Nos sentamos a jugar una partida de chinchón con las hermanas Brandariz, Meli (90 años), Mary (89 años), Pili (86 años) y Maribel (80 años), que nos cuentan sus experiencias y reflexiones sobre su carrera profesional y su vida personal.

¿CÓMO DESCRIBIRÍAIS VUESTRA INFANCIA Y ADOLESCENCIA?

Mary : Pues hemos sido unas privilegiadas en muchas cosas, hemos tenido la suerte de vivir una posguerra y no haber pasado hambre, y hemos podido ir poco a poco de la nada hacia delante, mejorando. Pienso que si naces ahora, luego vas a peor. Nuestras expectativas eran mejores que las que tenéis vosotros ahora.
Pili : Sí, pero desde el punto de vista de la igualdad entre hombres y mujeres, se notaba una gran diferencia entre nosotras y nuestros hermanos, nuestra madre nos obligaba a hacerles las camas a ellos, por ejemplo. Ellos no hacían nada en casa.
Maribel : Uno de nuestros hermanos incluso se burlaba de nosotras, los domingos por la mañana se hacía el remolón y nos hacía esperar a propósito para hacerle la cama. Me juré que si algún día tenía hijos y uno era niño y la otra niña, los educaría a los dos en igualdad.
Meli : Sí, pero es que no lo pensábamos, era así. A mi suegra, por ejemplo, le repateaba ver a su hijo recogiendo la cocina.
Mary : En este sentido nuestros padres tenían claro que nosotras éramos las que teníamos que hacer las cosas de casa, que nuestra madre era la que tenía que llevar el carrito con los niños pequeños, pero no eran sólo ellos, era la sociedad.

¿CUÁL FUE VUESTRA PRIMERA EXPERIENCIA LABORAL?

Meli : La mía fue puerta a puerta vendiendo, ¡me temblaban las piernas!. Yo ya estaba casada, pero decidí trabajar igualmente, básicamente porque no aguantaba a mi suegra (…ríe). ¡Empecé por eso!, para salir de casa. Ella entendía que una mujer tenía que estar en su casa y quería tenerme de señorita de compañía.
Mary : Yo empecé dando clases de inglés, aprendimos inglés y eso no era habitual en aquella época. Nuestros padres siempre nos ayudaron y nos animaron a estudiar, hasta donde se podía, claro. En eso hasta ellos fueron pioneros, en aquella época pocos padres animaban a estudiar a sus hijas. Nosotras no dudamos en aprovechar esa oportunidad.
Pili : Yo quería ser aparejadora, pero tenía que haber ido a estudiar fuera y nuestros padres no lo podían pagar. Estudiamos la carrera de comercio. En ese sentido tuvimos la suerte de tener unos padres que siempre nos apoyaron, tanto a nosotras como a nuestros dos hermanos.
Maribel y yo trabajábamos como administrativas en una empresa. En el mismo puesto había sueldos distintos para las mujeres y para los hombres, ellos ganaban más, ahora aún sigue siendo así en muchas empresas, pero antes esta diferencia se notaba muchísimo.
Maribel : Además no se te pasaba por la cabeza protestar, sabías que cuando te contrataban ibas a ser secretaria, que nunca ibas a ser jefa, que ibas a cobrar eso y punto. Asumías ese rol de inferioridad.

¿CÓMO OS ENFRENTASTEIS A LAS BARRERAS DE GÉNERO EN VUESTRA VIDA?

Pili : Yo quería una moto. Con 22 años, después de ahorrar todo lo que pude, me compré una Vespa. Ver a una chica en moto en aquella época era una cosa excepcional. En una ocasión nos llamaron del Vespa Club, para ir en la moto hasta Bélgica a entregarle un ramo de flores a la reina Fabiola cuando se casó, pero a nuestra madre le pareció demasiado arriesgado y no nos dejó.
Maribel :
Pili y yo íbamos a trabajar en la moto todos los días. ¡Llevábamos pantalones! la gente nos miraba raro.
Mary :
Yo trabajaba en una empresa grande como secretaria de seguridad. Una vez quedó libre el puesto de cajero, se lo pedí al jefe de administración y me contestó que, para ser una mujer, el puesto de secretaria de seguridad ya estaba bien. Los puestos importantes estaban vetados para las mujeres. Para nosotras, llegar a ser jefas de algo, era dificilísimo, nosotras llegábamos a ser secretarias y nada más, incluso había zonas de la empresa en las que no podían entrar mujeres.
En aquella época comíamos todos los días en el comedor de la empresa, que era un autoservicio. Un día me puse a la cola detrás de un grupo de compañeros, ellos al verme me cedieron el paso. Yo dije que no, que quería hacer cola como todo el mundo. Ellos me dijeron, ¡no, no, pasa que eres una mujer! y yo dije, ¡no, soy una empleada!, y me quedé en mi puesto en la cola.
Meli : Yo tenía una cuenta a mi nombre en un banco que alardeaba de ser «El banco de la mujer». La titular de la cuenta era yo, aunque el nombre de mi marido constaba como autorizado en esa cuenta también. En un momento dado empezaron a llegar cartas a casa ofreciéndole una tarjeta visa a mi marido ¡y la cuenta era mía!. Fui a protestar a la central. ¡Vaya con el banco de la mujer!

¿CÓMO HAN CAMBIADO LAS EXPECTATIVAS Y LOS ROLES DE GÉNERO DESDE QUE VOSOTRAS ESTABAIS EN ACTIVO?

Mary : Antes era impensable ver a un hombre con un carrito de bebé, haciendo la compra o haciendo las tareas de casa.
Meli :
como mucho había algún adelantado que «ayudaba», ellos daban por hecho que, aunque nosotras trabajábamos también fuera, las tareas de casa eran cosa nuestra.
Maribel :
Antiguamente la mujer tenía el papel de ama de casa, nosotras quisimos trabajar fuera. Fuimos de «chulitas» y en realidad, nos salió el tiro por la culata porque lo que conseguimos fue trabajar fuera de casa, sí, pero dentro también. En este sentido las nuevas generaciones habéis dado un paso al frente y ahora, en la mayoría de los hogares se reparte el trabajo.

¿QUÉ CONSEJO LE DARÍAIS A VUESTRO YO MÁS JOVEN?

Mary : Pues que viviera su vida como quisiera, que no hiciera caso a todas las pegas que le iban a poner los demás. Y que no dejase de rebelarse ante situaciones injustas.
Meli :
Que no dejase de perseguir sus metas, y que estudiase y se preparase todo lo posible y a tirar «palante». Yo quería haber estudiado música, le diría que fuese a por ello.
Maribel :
Que hiciera lo que más le guste, que persiguiera sus sueños. Yo era una loca por el baile, pero en aquel entonces era algo impensable.
Pili :
Más o menos lo mismo, que escogiera lo que le hiciera feliz y luchara por ello. También le diría que siguiera siendo igual de cabra loca, que viajara todo lo posible y disfrutase de la vida al máximo.

¿CÓMO LOGRASTEIS EQUILIBRAR EL TRABAJO Y LA VIDA PERSONAL?

Meli : Yo me apañaba. Guisaba de noche. El horario laboral me lo fijaba yo, normalmente salía de casa sobre las 10 de la mañana y aunque algunas veces volvía a las 10 de la noche, cuando llegaba, me ponía a cocinar. Mi marido se encargaba de estar con las niñas mientras hacían los deberes, menos mal.
Mary :
Como mi marido y yo trabajábamos los dos y ambos comíamos fuera de casa, eso ayudaba, pero el resto de tareas de la casa seguían siendo cosa mía. Hacía como podía, tenía la suerte de que me encantaba cocinar.
Maribel :
Yo iba siempre acelerada. Cuando nacieron mis hijos, tuve que readaptar mi horario laboral, trabajaba todas las tardes seis horas seguidas (o más) y los sábados a jornada completa a cambio de las mañanas de lunes a viernes, para poder atender a los niños y la casa. Por las tardes era mi madre la que cuidaba de mis hijos. Así me apañé.
Pili :
Yo tuve la suerte de que llegaba a casa y tenía la comida puesta en el plato. El hecho de haberme quedado con nuestros padres tuvo cosas muy buenas.

¿CUÁL ES VUESTRA MAYOR PASIÓN EN LA VIDA?

Pili : ¡A mí que no me quiten el baile de los sábados! Me gusta oír a los pájaros cantar.
Meli : ¡La telenovela turca! (…rie a carcajadas). Comer un buen cocido, cantar y acariciar a un gato. ¡Me gusta que no me duela nada y vivir!
Mary : La partida de chinchón, ir a bailar y comer bien.
Maribel : A mí me apasiona estar en el campo.

¿CÓMO HABÉIS VISTO EVOLUCIONAR LA POSICIÓN DE LA MUJER A LO LARGO DE VUESTRA VIDA?

Mary :Pues se ha pasado de ser una esclava a poder tener una vida propia, la mayoría, hay algunas mujeres que siguen siendo esclavas. Y en las empresas ahora se ven más mujeres en puestos importantes, pero seguro que en la mayoría de casos, esas mujeres tuvieron que esforzarse el doble para llegar a donde están.
Maribel :
Se consiguieron muchas cosas, por ejemplo, antes te iba mal en el matrimonio y tenías que aguantarte, el divorcio ayudó a muchas mujeres a salir del agujero y rehacer sus vidas. Eso, desde luego, fue un triunfo.
Meli :
Antes enseñabas una pierna y ya era un escándalo. ¡Yo después iba a playas nudistas!. Las mujeres nos hemos liberado y eso ha sido un gran paso adelante.
Pili :
La cosa ha cambiado, pero aún queda mucho que mejorar. Por ejemplo, laboralmente, a mismo trabajo, mismo salario. Lo que no podemos permitir es dar pasos atrás en lo que hemos conseguido como mujeres.

¿CUÁL ES VUESTRA DEFINICIÓN DE FELICIDAD?

Meli : Vivir haciendo algo que te gusta.
Maribel :
Ver que la gente a la que quieres está bien. Para mí es lo fundamental.
Mary :
Vivir con tranquilidad.
Pili :
Sí, que te satisfaga lo que haces y que todos estemos bien.

¿QUÉ FRASE LE DIRÍAIS A UNA MUJER JOVEN QUE DECIDE EMPRENDER?

Mary : Que no se acobarde y que dios le dé suerte.
Meli
:
Que sea valiente, que siga adelante aunque sea difícil. Hay que echarle mucho valor para hacerlo.
Pili : Que trabaje duro y que tenga paciencia.
Maribel
:
Que luche hasta el final.

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Desde Bo Peixe os damos las gracias por haber participado en esta entrevista ¡y por dejar que nos hayamos sentado a jugar la partida con vosotras!. Es un privilegio escuchar vuestras historias y experiencias y esperamos que vuestro ejemplo inspire a muchas mujeres a seguir en la lucha por la igualdad.